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lunes, 4 de junio de 2012

CUERPOS y CHAKRAS CORRESPONDIENTES

El ser humano está formado básicamente por 9 cuerpos, siendo apenas uno de ellos, el cuerpo físico, conocido y aceptado por la mayoría de las personas y por la ciencia convencional. Los otros 8 cuerpos son desconocidos, pues no están constituidos de materia densa perceptible a los cinco sentidos normales de las personas. Son cuerpos formados por un tipo de materia eterizada, fluidos y energías, que escapan a los órganos de percepción normales de los seres humanos (vista, gusto, tacto, olfato y audición).

Muchos investigadores difieren en sus opiniones respecto del número de cuerpos; algunos hablan de 9 cuerpos, otros de 8, otros de 7, otros de 14 cuerpos y otros incluso hablan de una variedad todavía mayor. Ello porque algunos desconsideran el cuerpo físico como parte integrante del hombre verdadero. Entienden que el cuerpo físico no es el Hombre en sí, que el Hombre verdadero es apenas el Principio Inteligente, o sea, el espíritu o los cuerpos que lo forman. Otros no clasifican el espíritu como un cuerpo específicamente, sino como fuente de inteligencia que interactúa a través de los cuerpos energéticos y el físico.

Hay además estudiosos que consideran los chakras de los pies y de las manos como centros de cuerpos etéricos también. En fin, son apenas formas diferentes de estudiar y analizar una misma cosa. Lo importante es que en el punto principal todos han llegado a los mismos resultados, o sea, el cuerpo físico es tan sólo uno de los muchos que forman el ser humano. En mis pesquisas y experiencias a lo largo de 11 años, percibí y trabajé principalmente con 9 cuerpos, 1 cuerpo físico y 8 cuerpos sutiles.
Los ocho cuerpos sutiles están representados por 7 cuerpos de energías y fluidos, que tienen sus centros en puntos distribuidos a lo largo del eje central de nuestro cuerpo y son conocidos como chakras o centros de fuerza (Figura 1); y otro cuerpo, el cuerpo espiritual, que es el principio inteligente del ser humano y está formado por una materia todavía más quintaesenciada que la de los demás cuerpos.

Todos esos cuerpos son independientes y cumplen funciones distintas, pero interconectados y con una relación tan directa entre sí que los convierten en un cuerpo único, un ser indivisible. Cada uno de los 7 cuerpos energéticos y fluídicos (Figura 2), poseen puntos de entrada o captación de energías, puntos de salida o de exclusión de energías, y además, canales de circulación y procesamiento de esos alimentos, que son los órganos de la digestión e intestinos, y además, el sistema circulatorio.

El noveno cuerpo, o cuerpo espiritual, no teniendo forma definida, está constituido por una energía muy refinada, de una vibración de intensidad no conocida ni percibida en el campo de las tres dimensiones en que vivimos. Por ese motivo no está considerado como un cuerpo por algunos investigadores. En nuestro trabajo no sólo lo consideramos un cuerpo, sino que lo colocamos en la calidad de más importante, por entender que siendo él el Principio Inteligente, que coordina y comanda todas las acciones y vibraciones de los demás, es también el que ya existía antes del cuerpo físico actual y existirá tras la extinción de éste.

CUERPOS y CHAKRAS CORRESPONDIENTES

1- Cuerpo Físico -> Cuerpo físico
2- Cuerpo Energético -> Básico
3- Cuerpo Energético -> Gástrico
4- Cuerpo Energético -> Esplénico
5- Cuerpo Energético -> Laríngeo
7- Cuerpo Energético -> Frontal
8-Cuerpo Energético -> Coronario
9-Cuerpo Espiritual - > Principio Inteligente

jueves, 29 de diciembre de 2011

FUENTES DE PRANA: EXPRESIÓN DE VITALIDAD

Cuando se sienta bajo de energías y necesite una renovación por la razón que sea, le ayudará salir a la naturaleza y buscar un árbol grande sobre el que apoyar la espalda. el prana que da al árbol su energía entrará lentamente en su vehículo etérico y restablecerá su equilibrio. Puede tardar entre 10 y 20 minutos, pero apreciará la diferencia. Así se nos concede una vez más la oportunidad de apreciar el trabajo de los devas de la naturaleza al moldear nuestra propia arquitectura nerviosa.

Del mismo modo, una roca grande que se ha calentado al sol liberará lentamente está misma energía cuando descansemos contra su superficie radiante. Después de unos minutos nos levantáremos sintiéndonos relajados y revitalizados de un modo maravilloso.

Otra fuente prana es el agua que corre. Cuando esté en la naturaleza pruebe a quedarse de pie bajo una cascada suave, recordando que fue el calor del sol el que primero atrajo al agua hacia el cielo desde el mar. Bajo la lluvia siempre fresca de la cascada se libera energía; una energía chispeante y llena de vitalidad que estimula nuestra buena disposición para el restablecimiento y la acción decidida. Esto es aplicable incluso a nuestro bienestar y el cuidado de nuestro cuerpo; las duchas no solo son más higiénicas que los baños, sino que tienen un efecto más beneficioso. En las las bañeras, las corrientes de magnetismo pierden rápidamente su potencia una vez que estamos simplemente sumergidos en el agua.

Una de las maneras más reparadoras y tonificantes de reforzar el vehículo etérico es dedicarse a la jardinería. Mientras estamos ocupados plantando, podando, arrancando malas hierbas y cosas por el estilo, estamos también en la presencia de exactamente la misma clase de devas que participaron originalmente en la creación de nuestras formas físicas.

El verde de los árboles y de otras plantas libera sus propias corrientes etéricas. Lo que es enormemente beneficioso, ya estemos en un jardín o en un gran bosque, es fijar la mirada, en las hojas de los árboles. La mayoría de las personas no se dan cuenta del hecho de que las hojas de un árbol tienen mucho más valor que sus flores. Mientras que las flores son vitales para la reproducción del árbol, son las hojas las que sintetizan la clorofila y devuelven a la tierra no solo oxígeno, sino enormes cantidades de energía pránica. El simple acto de mirar el verde, que es el color dominante en la naturaleza, es renovador para el cuerpo etérico.

En esta publicación la expresión del prana es visto desde el componente de la vitalidad

EJERCICIO REVITALIZADOR DE PRANA

Buscar un bosque de pinos en un día claro y soleado, tumbarse bajo uno de los árboles más grandes y contemplar las agujas de pino cerca de la copa del árbol, sobre el fondo del cielo azul. Al hacerlo, empezará a notar un caudal de energía que es casi subliminal y que mana de las agujas de pino más altas. Esta usted observando la emanación de prana que es un regalo que todo árbol hace a la vida.

CUERPO ETÉRICO

Junto al cuerpo físico y visible para el clarividente, se encuentra el vehículo etérico, un duplicado exacto de aquel que se ajusta a él como un guante. El cuerpo etérico parece tener una profundidad de entre seis y doce milímetros y desprende un resplandor áurico que se prolonga entre siete y vente centímetros más en un individuo sano.

Su función principal es proporcionar la energía que sirva de combustible para la actividad que cada persona necesita simplemente para estar viva. La conexión que une estos dos vehículos entre sí es tan completa que a menudo son considerados como una sola unidad. De hecho, cuando se trabaja con la oración pueden ser tratados como uno solo, puesto que lo que da vitalidad a la forma física es la continua infusión de energía del cuerpo etérico. Este cuerpo penetra e impregna por completo el cuerpo físico. si estamos sanos, el cuerpo etérico tiene un color rosa vibrante. Si el estado de salud no es normal o nos encontramos en un entorno malsano, aparecen tonos de gris y si el estado de salud es grave, se observan zonas más oscuras, parecidas a manchas que van del marrón oscuro al negro.

Lo que diferencia al cuerpo físico de los otros seis vehículos son sus glándulas y sus órganos vitales. En su lugar, su lugar, el cuerpo etérico contiene siete grandes centros de fuerza vital, o chakras (que quiere decir ruedas en sánscrito).  Estos portentosos chakras reciben la energía procedente de tres fuentes: el Divino Dios - Ser Interior llamado mónada, que es a su vez alimentado por el eterno Espíritu de Dios; el fuego de la kundalini, procedente del Logos planetario y el sol espiritual y físico, en una radiación unificada llamada prana, que en sánscrito significa "respirar". De hecho, la respiración y su conexión con los pulmones, que a su vez revitalizan nuestra sangre, es el principal medio de reponer nuestras reservas de energía.

El buen estado de los chakra, que depende de la presencia de las corrientes del prana apropiadas, ha de ser una de las mayores prioridades para todo el que siga el camino de la vida con buen sentido. Aquí la clave es un planteamiento equilibrado que evite los extremos en nuestro empeño por mantenernos sanos y en forma.

El ejercicio físico, por ejemplo, es importante para mantenerse en buenas condiciones, y hasta cierto punto aumenta nuestro nivel de energía. Pero el cuerpo físico se agota con un esfuerzo excesivo. En lugar de aumentar reservas de energía, la energía misma actúa como un líquido que ahora empieza a escapar a través de de la envoltura etérica, pasando por aberturas parecidas a lesiones producidas por la tensión. Del mismo modo, las emociones fuertes despertadas en el cuerpo astral estimulan el vehículo etérico; y en caso de llegar a ser excesivas o destructivas, alteran el ritmo normal de los chakras etéricos. Es por ello, que hay una pérdida de energía que puede desembocar en enfermedad de no ser corregida. Los pensamientos negativos intensos provocados por miedo o la cólera trastornan especialmente los chakras, perjudicando su funcionamiento y causando una pérdida de nuestros recursos vitales. No es raro que, de no dominarse estos pensamientos, se ponga en riesgo la salud física y mental del individuo; hasta la muerte o a locura son posibles consecuencias.

El cuerpo etérico recibe a través de los chakras su caudal de energía, que luego entra en nuestro cuerpo físico a través del sistema nervioso. En forma de prana, discurre por los canales neurales del cuerpo, haciendo posible que este complejo sistema no solo sea el transmisor de todos los estímulos externos, sino también la fuerza motriz que activa nuestros músculos y otros mecanismos de respuesta.

Puede que nos sintamos sorprendidos al cobrar conciencia de una deuda extraordinaria que tenemos con los devas de la naturaleza, los seres que la sirven con tanta devoción. Cuando se estaban creando nuestros cuerpos físicos, estos seres contribuyeron a la formación del sistema nervioso humano. Cualquier deterioro de esta parte de nuestra anatomía les atañe a ellos. Por ello, la naturaleza es un marco ideal para quienquiera que sufra trastornos del sistema nervioso.

sábado, 22 de octubre de 2011

EL CUERPO FÍSICO

Lo importante del cuerpo es el funcionamiento correcto y saludable.

En el planteamiento esotérico de la salud y el bienestar físico es axiomático trabajar desde el interior hacia el exterior, y desde arriba hacia abajo. De hecho, si actuamos de otro modo, nos encontraremos con errores que requerirán un tiempo considerable para corregirse. Por lo que respecta al cuerpo físico, no esiten atajos. cuando nuestro cuerpo nos recuerda esta verdad y somos abatidos or un problema de salud, es necesario regresaral punto de partida y volver a empezar.

Solo que esta vez tenemos que estar preparados para hacerlo trabajando con la oración y la transformación de la actitud, basadas en los métodos de curación que prefiere el Señor Dios Interior.

Al proyectar la existencia sus diversos cueros, el Espíritu de Dios impone voluntariamente límites a su propio retorno a la integridad, con el fin de probar o saborear las experiencias que puede ofrecer cada una de estas vestiduras. Considera que estos cuerpos son facultades que enriquecen la comprensión y la sabiduría que la vida ofrece. Por nuestra parte, haríamos bien en agradecer el Espíritu que nos creó que nos proporcione todas las oportunidades que la gran aventura de la encarnación hace posibles.

Las personas que se muestran excesivamente preocupadas por el cuerpo y por sus órganos, quizá debido a que sobrevaloran el aspecto físico, lo que incluye la ropa y el maquillaje, hacen demasiado hincapié en el bienestar y la comodidad de la vida fisica. Pero cuando tenems en cuenta las enseñanzas espirituales, lo importante es nuestro progreso como peregrinos en el camino de regreso a nuestro hogar en la eternidad.

El bienestar y la comodidad dejan de tener importancia. Nos damos cuenta de que nos encarnamos para acumular experiencias, que se vuelven constructivas a medida que reaccionamos constructivamente a ellas. Teniendo esto presente, nos damos cuenta del equilibrio que el reconocimiento de este hecho aporta a nuestras elecciones. Aprendemos a ver que todas nuestras numerosas facultades son merecedoras de nuestra atención, y que ninguna es mejor o más importante que cualquier otra. La única excepción a esta regla es el glorioso Espíritu de Dios Interior, que pasa a ser la totalidad que excede la suma de todas sus partes.

No obstante, aun cuando no busquemos el bienestar y la comodidad, ni la satisfacción física de las actividades más sensuales y placenteras de la Tierra, tenemos un cuerpo físico del que ocuparnos. Este vehículo funciona ateniéndose a reglas y condiciones totalmente distintas de las que rigen para las emociones, la mente, el alma o el adonaí. A medida que avanzamos, aprendemos las leyes de cada dimensión para realizar correcciones y obrar de conformidad con ellas. Lo hacemos sabiendo que el único capaz de unificar los diferentes cuerpos y sus facultades, así como de sanarlos y transformarlos, es el eternamente presente Dios Interior.

Texto sacado del libro "Los 7 cuerpos desvelados" Flower A. Newhouse

miércoles, 19 de octubre de 2011

LOS 7 CUERPOS DESVELADOS "La verdadera constitución humana más allá de lo visible"

En el cuerpo interior de cad aser humano se alberga un destino divino que comenzó con Dios en la forma de una chispa de Su Espíritu Interior. La llama divina resultante, conocidada como la mónada, es la que contiene el destino de cada alma que se encarna en la Tierra. Este destino consiste en evolucionar a lo largo de una sucesión de de encarnaciones hasta que, una vez perfeccionados, retornemos de nuevo a nuestro origen, el Espíritu Interior de Dios. Para completar este viaje intemporal, el espíritu crea para cada individuo una serie de siete cuerpos dispuestos en orden ascendente: los cuerpos físico, etérico, astral, mental, el alma, el adonaí y la mónada. El siete es un número sagrado por el hecho de que a menudo resulta ser el número sagrado por el hecho de que a menudo resulta ser el número de puntos o entidades divisorias que constituyen un determinado concepto sagrado. La luz del sol al atravesar un prisma se divide en siete colores. Hay siete dimensiones en los mundos interiores, y siete rayos en la rueda de la encarnación.

Estos siete niveles de nuestro ser son la proyección del espíritu del Dios Interior, que impregna y anima cada uno de los niveles (también llamados cuerpos o vehículos).

Todos son igualmente necesarios para los fines del espíritu, pero solo el espíritu es inmortal, solo él gobierna, solo él es por siempre perfecto en Dios. Uno de los princiales propósitos de la experiencia de la iluminación es despertar al individuo a las necesidades y diferentes expresiones de la mente, las emociones, las energías y las manifestaciones físicas del espíritu.